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Calzadas de Mallona

Las Calzadas de Mallona, fueron construidas para facilitar a los bilbaínos el camino hacia la Basílica de Begoña.

En un principio se denominaban Calzadas de Begoña, y toma el nuevo nombre de un caserío que se ubicaba en el lugar, caserío Mallona, comprado por el Ayuntamiento de Bilbao para la construcción de un cementerio, al prohibir los franceses en 1808 el enterramiento en las iglesias. De este cementerio se conserva la entrada principal.

El trayecto desde la plaza Unamuno hasta la Basílica de Begoña consta de 351 escalones repartidos en 50 tramos.